En la segunda semana el óvulo se fija sólidamente a la mucosa uterina, esperando las sustancias nutrientes de las que precisa para crecer.
Tu cuerpo, ya desde los primeros días, empieza a adaptarse para "dejar sitio" al niño.
Tu aspecto exterior experimentará una suavización de las facciones, ¡pero podrían aparecer algunos trastornos propios de las futuras mamás!